martes, 24 de agosto de 2010

LAS FIESTAS DE SAN BARTOLOME







La comunidad de vecinos de la aldea de San Bartolomé ha organizado como todos los años, las fiestas de su titular, y de la Virgen Blanca.

Ermita:

En uno de los sitios más deliciosos y agradables del término de Úbeda, por su situación, abundantes y exquisitas aguas, se halla este santuario y caserío de su nombre. Antiguamente fue iglesia parroquial; pero el poblado, que por los cimientos que aún quedan parece era numeroso, fue viniendo a menos; tanto, que en 1826 hacía tiempo que la parroquia había dejado de serlo y se pidió al Ayuntamiento su rehabilitación. Se nombró comisión para que informara y en 1º de diciembre lo hizo, manifestando que la iglesia había quedado reducida a ermita y que sólo había cuatro casas y un molino aceitero; que la parroquia se había suprimido hacía tiempo y los ornamentos de ella estaban en Santa María. (HISTORIA DE ÚBEDA por D. Miguel Ruiz Prieto)


Aldea:

Este sitio estuvo poblado mundablemente por los iberos, pues aún quedan restos de murallas de enormes piedras sin labrar, parecidas a las llamadas ciclópeas, que encerraban un estrecho recinto como de diez metros de lado, conservándose parte de dos lados. La altura no puede apreciarse. Creemos fuera una enorme torre, que daría nombre al poblado en tiempo de la conquista de Úbeda por los cristianos, y que tocó en el reparto a Garci-Fernández que le dio su nombre. También se llamó dehesa del mismo nombre y hoy se llama el Campillo. Los romanos tuvieron allí gran población, a juzgar por los numerosos cimientos descubiertos, grandes ladrillos, monedas y restos varios de cerámica, de que poseemos algunos sacados en nuestra presencia. De algunos años a esta parte tiende a poblarse de nuevo; se han construido algunas casas en las inmediaciones de la iglesia, y otras de recreo en los alrededores, y alumbrado muchos manantiales que han embellecido aquellos sitios, convertidos en un gran recreo la mayor parte del año. Creemos que, con el tiempo, está llamado este sitio a recobrar su esplendor de la época romana, a cuya ociosa vida y costumbres parece se inclina demasiado la sociedad actual. La iglesia se reedificó por los años de 1720 al 1727 por Ginés Ruiz, y ya se veneraba en ella la milagrosa imagen de Ntra. Sra. de la Blanca, procedente de una ermita de que hablaremos después. Dejó Ruiz concluida su obra con un precioso Camarín para la Virgen, y se bendijo el 2 de junio del último año citado. Le dejó alhajas, tierras y olivos con que el capellán tuviese para celebrar las fiestas de Nuestra Señora y del patriarca San José. En 1743 fundó una capellanía, nombrando patrono a D. Rodrigo Antonio de Orozco, y reedificó parte de la iglesia que amenazaba ruina. Tres años antes, D. Luis de Morales y doña Mariana Mesía, su mujer, habían dado a la iglesia, para el mayor culto de Ntra. Sra. de la Blanca, alhajas de oro y plata, vestuarios y ornamentos. Así consta en el testamento de Ginés Ruiz. Este Ginés Ruiz, fue una especie de iluminado que educó el Padre Prior del convento de San Antonio, Fray Francisco Ruiz de la Leña. Lo impuso en la vida espiritual, en la que aprovechó mucho, con aprobación de dicho Padre y del que le sucedió en el magisterio del priorato Fray Juan de Ortega. Dejó Ginés Ruiz manuscrito un Epistolario Místico que revela su gran virtud y agudo ingenio, aunque algo rudo y poco cultivado. Estuvo en relación con varias comunidades, dignidades eclesiásticas y personas ilustres. En algunas cartas se firma así: Ginés me llamo, hijo de la Virgen de la Blanca. Otras veces, añade: Criado de todo el mundo en Garci-Fernández. Había edificado su casa junto a la iglesia. Las cartas del Epistolario Místico, que tienen fecha, son del año 1734 a 1838, y hasta 1735 hay treinta, y desde en 24 de noviembre de este año al 24 de febrero de 1738 hay veintidós. En una dice: Yo, como hombre de campo, no tengo otras palabras conque poderme explicar, etc. En la cuarta carta, donde habla del misterio de la Encarnación a los ignorantes pues, para los doctos, dice que tiene otro lenguaje u otra explicación, concluye: Ginés me llamo, en Garci-Fernández, vivo, para hablar con los doctos y sabios, y con la gente vulgar, ¡Dios nos asista! Del año 1738 al 1843 hay quince cartas hasta el 21 de octubre. En algunas dice el buen Ginés que era manco, y en otras que no era fraile. Concluye el manuscrito con cartas de 1731 y 1736; muchas son curiosísimas: en unas resalta una gran humildad y en otras reta con soberbia a discusión a todo el mundo. Ginés Ruiz estuvo casado con Isabel Rodríguez, y antes de hacer su casa vivió en una de D. Rodrigo José de Orozco, vecino de Úbeda. El Presbítero D. José Herrera tenía en su poder el extraño y curioso manuscrito. Esta iglesia sigue considerada como ermita y en ella se celebra fiesta y romería el 24 de agosto, día de San Bartolomé. (HISTORIA DE ÚBEDA por D. Miguel Ruiz Prieto)


Han sido tres días de actividades, lúdico-deportivas, con diversos actos, así como una pequeña verbena por las noches, donde se ha disfrutado de unos momentos de alegría comunitaria vecinal a la que no han faltado vecinos del contiguo paraje El Campillo.

El día 22, festividad de San Bartolomé, culminaron las celebraciones con una Sagrada Eucaristía celebrada por el Rvdo. D. Juan Ignacio Damas, y lecturas a cargo de D. Esteban Valenzuela, a la que asistieron: El Alcalde en funciones Dña. Carmen Requena, el presidente de la Asociación vecinal de San Bartolomé D. Fernando Cortijo y un nutrido grupo de fieles.

La ceremonia fue amenizada por el Coro Rociero Virgen del Cabellar de Úbeda, culminando con la Salve Rociera que hizo estremecer la sensibilidad de los asistentes.

Tras la Ceremonia Eucarística, se inició la procesión de la sagrada imagen de San Bartolomé y otra la de la Virgen Blanca, portados ambos a hombros de los vecinos, y precedidos de la banda de tambores compuesta por chavales del barrio, recorriendo la calle principal de San Bartolomé en ambos sentidos.